La arquitectura de edificios hoy no solo busca modernidad, sino que también aprovechar al máximo las propiedades de los materiales y el entorno para crear espacios sostenibles y de confort. En esa línea, surgen los “diseños pasivos”, un enfoque de construcción del cual te hablaremos en este artículo.
¿Qué es el diseño pasivo?
Se basa en la utilización de materiales y condiciones naturales para mejorar la hermeticidad interior de los edificios sin depender de sistemas mecánicos. Es decir, se escogen aquellos elementos que puedan capturar y repeler la luz solar, aprovechar las condiciones climáticas del lugar en que será emplazada la construcción y también contempla la ubicación y dirección en que será instalada la edificación.
Sus principios fundamentales son:
- Maximizar la captación de energía solar en invierno y minimizarla en verano.
- Aprovechar la ventilación natural para mejorar la calidad del aire y disipar el calor.
- Utilizar materiales con alta eficiencia térmica que reduzcan pérdidas de energía.
El fin de este tipo de construcciones es disminuir el uso de artefactos como chimeneas, estufas y aire acondicionado, disminuyendo el uso de energía. De esta forma, el diseño pasivo se convierte en una opción de arquitectura sostenible.
El empleo de cubiertas y revestimientos metálicos en estos diseños permite optimizar estos principios sin comprometer la estética ni la funcionalidad de la construcción.
La orientación de las fachadas y su relación con el revestimiento metálico
Uno de los factores más importantes en el diseño pasivo es la orientación de la edificación. La posición de las fachadas y cubiertas determina cuánta radiación solar recibirá el edificio a lo largo del día y en diferentes estaciones del año.
- En zonas frías, las fachadas deben orientarse al norte (en el hemisferio sur) o al sur (en el hemisferio norte) para captar la mayor cantidad de calor en invierno.
- En zonas cálidas, se prioriza la orientación este-oeste, combinada con estrategias de sombreado para evitar el sobrecalentamiento.
Los revestimientos metálicos, al contar con acabados reflectantes o de alta inercia térmica, pueden ayudar a controlar la absorción del calor solar, reduciendo la carga térmica en el interior del edificio.
Posición del revestimiento: un elemento clave en la eficiencia energética
El revestimiento exterior metálico no solo aporta resistencia y estética a la edificación, sino que también funciona como un sistema de control térmico. La forma en que se instale influirá en el desempeño energético del edificio:
- Revestimientos ventilados: permiten la circulación de aire entre la envolvente y el muro, disipando el calor acumulado y reduciendo la temperatura interior en verano.
- Paneles aislados: integran capas de aislación térmica que evitan las pérdidas energéticas en invierno y el ingreso de calor en verano.
Para fortalecer los revestimientos metálicos, en Arratia les aplicamos un recubrimiento de manganeso que favorece la resistencia a la corrosión por mucho más tiempo. Al estar expuestos a la intemperie, comienza a generarse una capa protectora llamada Simonkolleite que fortalece el acero hasta cuatro veces más que el acero galvanizado común.
Además, para aumentar la permanencia del color, nuestros productos prepintados cuentan con dos esquemas de pintura: PVDF y Regular Poliéster. La primera es ideal para ambientes costeros, salinos y expuestos a lluvia ácida, ya que su gruesa capa permite que el color se mantenga por mucho más tiempo, además de reforzar su resistencia a la corrosión.
Por otro lado, el acabado regular poliéster puede ser usado en ambientes menos agresivos. Este tipo de pintura cuenta con una capa “primer coat” que facilita la adherencia y una “top coat” que funciona como pintura de terminación, dándole color y brillo.
Aislación térmica: el rol de las cubiertas metálicas en el confort térmico
Otro de los beneficios de las cubiertas de acero es que pueden optimizar la eficiencia energética de los edificios cuando se combinan con soluciones de aislación adecuadas, como:
- Uso de láminas aislantes debajo de la cubierta metálica para minimizar la transmisión de calor.
- Aplicación de recubrimientos reflectantes que reduzcan la absorción de radiación solar.
- Instalación de doble cubierta con cámara de aire, lo que ayuda a mejorar la inercia térmica y la estabilidad de la temperatura interior.
Las cubiertas metálicas de Arratia, diseñadas con recubrimientos avanzados, contribuyen a mantener un ambiente confortable sin necesidad de un uso excesivo de aire acondicionado o calefacción.
Ventilación: cómo mejorar la eficiencia con cubiertas metálicas
La ventilación es un principio clave en el diseño pasivo, ya que permite la renovación del aire interior y la disipación del calor. Las cubiertas y revestimientos metálicos pueden contribuir a mejorar la ventilación a través de:
- Diseño de techos ventilados, donde el aire circula entre la estructura y la cubierta, reduciendo la acumulación de calor.
- Uso de sistemas de lamas o aberturas estratégicas en los revestimientos para permitir la entrada de aire fresco.
- Integración de cubiertas con doble capa y cámara de aire, lo que favorece el aislamiento térmico y evita la condensación.
Estas soluciones no solo aumentan la eficiencia energética, sino que también mejoran la calidad del aire interior, proporcionando un entorno más saludable y confortable.
Cubiertas y revestimientos para tus proyectos pasivos con Arratia
Incorporar cubiertas y revestimientos metálicos en diseños pasivos es una excelente decisión para optimizar la eficiencia energética, mejorar el confort térmico y reducir el impacto ambiental de tus construcciones. Con nuestras opciones de productos, es posible lograr edificaciones más sostenibles sin sacrificar diseño ni funcionalidad.Descubre más sobre nuestras cubiertas y revestimientos en la Comunidad Acero Vivo. En nuestro blog encontrarás más información para conocer las soluciones que ofrecemos.