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El tiempo, el clima y los rayos UV no perdonan. Y si hablamos de estructuras metálicas expuestas al exterior, uno de los fenómenos más comunes y menos comprendidos es el llamado efecto tiza. Aunque a simple vista puede parecer solo un cambio estético, sus consecuencias van mucho más allá. 

En este artículo te explicamos qué es, por qué ocurre y cómo se puede prevenir con una buena elección de materiales y recubrimientos.

¿Qué es el efecto tiza?

El efecto tiza es la degradación superficial de pinturas y recubrimientos aplicados sobre metales, que da lugar a una capa blanquecina, polvorienta o descolorida. Esta pérdida de color y brillo es causada por la descomposición de los pigmentos y resinas expuestos a la radiación UV, la humedad y los cambios térmicos.

El color se va desgastando hasta llegar a un tono gris casi blanquecino, conocido como “efecto tiza”. Cuando el metal llega a ese estado, queda expuesto a la corrosión, debilitando la plancha estructuralmente generando aperturas o filtraciones. 

¿Por qué ocurre?

El efecto tiza ocurre por una combinación de factores:

  • Radiación UV: los rayos solares rompen las cadenas moleculares de las resinas del recubrimiento.
  • Condiciones climáticas extremas: humedad constante, altas temperaturas o zonas costeras aceleran la degradación.
  • Baja calidad de pintura: recubrimientos con bajo contenido de sólidos o pigmentos inadecuados son más susceptibles al efecto tiza.

Consecuencias en proyectos de construcción

Aunque pueda parecer solo un tema visual, el efecto tiza tiene implicancias importantes:

  • Estéticas: la pérdida de color y opacidad afecta la percepción de calidad del proyecto.
  • Funcionales: la tiza superficial reduce la adherencia de futuras capas de pintura y puede exponer el metal a la corrosión si no se mantiene.
  • Daño estructural: al corroerse el material, se generan daños en el acero afectando la calidad de la construcción a largo plazo.

En revestimientos metálicos expuestos en fachadas, cubiertas o paneles decorativos, el efecto tiza puede hacer que un proyecto relativamente nuevo luzca envejecido.

¿Cómo evitar el efecto tiza en cubiertas y revestimientos de acero?

Cuando buscas evitar que el material se corrosione y genere daños a largo plazo, no da lo mismo recurrir a mantenciones periódicas que escoger un material que ha sido diseñado para ser resistente.

En Arratia comprendemos el desafío que implica para arquitectos y constructores trabajar con piezas que perduren por mucho tiempo. Esto no solo por estética, sino también velar por el confort de las personas que habitarán aquellos espacios. 

Evitamos el efecto tiza gracias a: 

  • El acero prepintado nos permite incorporar tecnologías avanzadas en cuanto a calidades de pintura.
  • Líneas especializadas para distintas necesidades del ambiente para adaptarse a climas exigentes
  • Materias primas certificadas y sometidas a ensayos anticorrosión.

Nuestra clave está en crear un material resistente que evite invertir de más en mantención o cambio de las piezas de acero. 

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